miércoles, 16 de noviembre de 2016

Un inmigrante colombiano denuncia que fue expulsado de España aunque la Delegación del Gobierno en Madrid había revocado esa sanción

Por Vivat International-España

Un inmigrante colombiano denuncia que fue expulsado de España el pasado mes de junio de 2014, a pesar de que la Delegación del Gobierno en Madrid había dictado una Resolución Administrativa en la que revocaba dicha sanción administrativa por ser padre de un menor de nacionalidad española, la cual le había incoado la Brigada de Extranjería de la Comisaría Nacional, por vivir en Madrid sin autorización de residencia.

Denunciante durante su entrevista con Vivat International España.


“Esto es una violación a mis derechos humanos y a todas las leyes y protocolos. Los policías se aprovecharon de mi buena disposición para ir a firmar cada día que se me exigía, para dejarme internado en Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, y al día siguiente enviarme a mi país en un avión como si fuera un delincuente”, dice Alfonso, quien ha pedido proteger sus apellidos por temor a represalias.

Alfonso, que llevaba 14 años viviendo en Madrid, fue expulsado del país mientras intentaba regularizarse por medio de un arraigo familiar, toda vez que es padre de un menor español a su cargo. “Pero me cogió la policía y cuando los agentes comprobaron que yo no tenía papeles me llevaron detenido y me retuvieron mi pasaporte; me dejaron marchar pero me exigieron ir a firmar mensualmente”, explicó.

La tercera vez que fue a firmar a la comisaría de policía, fue detenido nuevamente y le explicaron que la orden de expulsión en su contra iba a ser ejecutada. “Yo les dije a todos una y otra vez que esa orden había sido revocada, que solamente faltaba que llegara la carta informando la revocación. Sus respuestas eran que si esa carta no llegaba aunque fuera por fax, le expulsarían”, detalla.

Y así fue, al día siguiente, su familia poco conocedora de los derechos y libertades de los extranjeros, intentaron encontrar la carta pero no fue posible. “Entonces me subieron al avión junto a unos 150 extranjeros más, cada uno con un policía asignado para su custodia, en total éramos unas 300 personas. El vuelo viajó a Quito, donde bajaron los ecuatorianos expulsados, y siguió a Bogotá, donde ya bajamos los colombianos”, precisó.

Un día después de haber llegado a Colombia, la hija mayor de Alfonso le llama para contarle que la tan necesaria carta de revocación había sido depositada en el buzón de correos del bloque donde vivía junto a su mujer y pequeño hijo de sólo unos meses de vida.

Casi dos años pasaron y Alfonso ha logrado volver a España a principios de 2016, gracias a un procedimiento de reagrupación familiar. Ahora intenta rehacer su vida. “Quiero ganar el cariño de mi bebé que por nuestra separación física casi no me reconoce, trabajar y poder volver a tener lo que teníamos en casa porque al quedar sola mi pareja con el niño aquí, tuvo que ir vendiendo todo para poder sobrevivir, y es que les faltaba el aporte económico que yo les daba. Estos policías desmembraron mi familia”, lamentó.

Alfonso ha criticado las lamentables condiciones en que permanecían detenidos él y los demás extranjeros que fueron expulsados. “Nos trataron como perros, no nos permitían usar el baño por lo que la gente tuvo que incluso orinarse dentro de las celdas. Nos dieron una colchoneta a cada uno para dormir, estaban sucias. Todo olía muy mal, y la alimentación no pasó de ser un yogur  y unas pocas galletas. Lo peor ha sido estar esposados como verdaderos delincuentes”, sentenció.

Asegura que aunque una constante sensación de impotencia le ha acompañado durante todo este proceso, no ha sido sino por la necesidad de ver crecer a su hijo, que ha decidido volver a España.


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