miércoles, 14 de enero de 2015

La impotencia de un venezolano en el extranjero: no poder visitar su país


Imagen: alerta de mi teléfono móvil para tomar el vuelo Madrid-Caracas el 13/01/2015.


Desde que resido en España he sentido en  carne propia lo que vive un extranjero, son muchas cosas las que se aprenden y muchas más las que se echan de menos, sociales, culturales, económicas, políticas, y pare usted de contar; lo cierto es que en cada obstáculo se consigue un impulso para superarlo.

También es verdad que comúnmente hay que hacerse la vista gorda ante muchas cosas, ello para evitar sufrir más de lo que significa el desarraigo, pero muy cuesta arriba se hace cuando se involucran los sentimientos.

Contaré brevemente lo que me ha pasado como venezolano extranjero, simplemente para que muchas personas que no entienden lo que pasa en Venezuela, puedan comprender mejor por qué es que no queremos más a un gobierno como el de Maduro en el país.

En 2014 murió mi abuela materna, la que me crió; por supuesto que mis padres, mi sobrina, mis tíos y demás amigos y parientes especiales cumplieron años, o se graduaron, o se casaron, nació un nuevo miembro de mi familia, vino la navidad, el año nuevo, y otras tantas cosas que demandaban mi presencia en el país, y aunque tenía un billete para viajar con Iberia desde Madrid a Caracas, no pude hacerlo, pese a que pagué dos penalizaciones para cambiar las fechas, con la esperanza de que las cosas mejoraran pero no fue así. Finalmente el vuelo salió a Caracas el 12/01/2015, sin mí: se perdió el dinero y las ilusiones.

¿Por qué no pude? Simplemente porque no tenía garantía de poder regresar a Madrid para ocuparme de la vida que tengo hecha aquí, para responder como profesional a mis responsabilidades, y es que no hay posibilidades reales de viajar desde Venezuela a España, ni a muchos otros países; cuando aparece una opción, entonces es con mucho tiempo de espera, los precios que deben pagarse superan lo aceptable y nadie puede pagarlos porque la inflación y la pobreza ensombrecen a los ciudadanos.

Todo esto es producto de un absurdo control de cambio que implementó el Gobierno de Chávez y que mantiene Nicolás Maduro, con el cual los venezolanos o extranjeros, sean personas naturales o jurídicas que residen en Venezuela, no pueden sacar su dinero al extranjero sin tramitar las divisas ante el Gobierno Nacional.

Lo peor es que no hay divisas, en el caso de Iberia, (y muchas otras aerolíneas internacionales), es público y sabido que desde hace muchos años esta empresa no ha podido sacar el dinero que obtiene con sus facturaciones en Venezuela, motivo por el cual sus vuelos han disminuido notablemente.

Podría pasarme horas enumerando otros motivos por los que Venezuela se encuentra tal y cómo está, pero no viene al caso. Lo cierto es que los venezolanos que estamos en el extranjero no podemos ir a Venezuela, y esta es una situación muy triste, dura y preocupante, es como si buscaran la manera de que no pudiéramos volver allí, y que los que salgan en estas fechas también lo hagan sin fecha de retorno.

Hay que rezar mucho, unirse y sumar fuerzas, desde allí donde estemos, para que en Venezuela sea restablecida la democracia. Quienes me conocen saben que siempre he estado comprometido con la Democracia: el único sistema en el cual los ciudadanos y periodistas podemos ejercer libremente nuestros derechos.

¡Despierta Venezuela!


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